Entrevistas / Artículos

Fernando Alonso

Fecha: 03/11/2006 David López
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tú valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

“No he cambiado como piloto desde que luchaba por no ser último”.

Hay debates que siempre colean a ciertas horas. Por supuesto, dan igual las respuestas. O eso parece. Uno de ellos es el famoso del huevo y la gallina y su orden de llegada. En la Fórmula Uno, el equivalente sería el hombre y la máquina. La respuesta suele ser común: los dos. Dependerá de dónde esté cada piloto consultado. El que tiene un buen coche se escora hacia el hombre; el que tiene un mal coche culpa a la máquina. Fernando Alonso (Oviedo, 1981), entrevistado por MAN, recurre a la corrección de “la suma de los dos”, pero después, y a pesar de estar arriba y en uno de los equipos más fuertes, añade “no se puede ganar sin un buen coche. Cuando corría en Minardi luchaba por no quedar último, y en lo esencial no he cambiado como piloto desde entonces”.
Dice que es el mismo piloto que hace apenas tres años, pero ahora tiene ya en la mochila un campeonato del mundo y va a por otro, si Michael Schumacher no lo impide. El campeón del mundo más joven de la historia se ve hoy como un “piloto muy constante”. Afirma que su mayor virtud es que “lucho siempre por el mejor resultado y no me desmoralizo aunque no esté yendo todo lo bien que me gustaría”. Sin embargo, el asturiano no tiene su carrera hecha. Al contrario, está todavía prácticamente en la recta de salida. “Para mejorar como piloto aún me falta la experiencia de las carreras, del trabajo con el equipo, el trato con los ingenieros, la prensa, los patrocinadores... Son muchos los factores que intervienen para que un gran premio salga bien”.
Mejorar en el trato con prensa, sobre todo, es una asignatura pendiente. Durante muchos meses se ha mostrado incluso, dicho diplomáticamente, poco cordial con algunos medios de comunicación. Sobre todo con un sector de la prensa, el del colorín, la rosa, que le persigue y acecha allá donde va. Su relación con una cantante y el éxito sin precedentes que está logrando le han convertido ya en personaje habitual de un sector donde la gasolina sólo se huele en los cochazos que gastan algunos de sus otros personajes habituales. Ahí está la herida de Alonso. “Sistemáticamente leo cosas sobre mi vida que no son ciertas, que no he dicho, que nadie ha dicho y que se consideran verdaderas. Sobre estas cosas se opina, se escribe… es un círculo del que parece imposible salir. A esto hay que sumarle el interés desmedido por mi vida privada, fotógrafos que me persiguen fuera de los circuitos... Es muy difícil entender que el precio de la fama sea el de vivir acosado por gentes a las que no les importa en absoluto la verdad”.
Y todo eso, sumado a la impotencia, como dice, de dar cientos de entrevistas al año y ser “muy sincero”. Estar en esa picota le hace añorar “el anonimato” que le robó la fama. Porque el resto de la vida que lleva, a pesar de recorrerse el mundo y de ser ya un piloto reclamado en la cima y multimillonario (no hay más que ver si no su cualidad de hombre-anuncio), no le impide “tener la misma familia,amigos y entorno”. Ése es, una vez más, constante y tópico ya, el precio de la fama. Pasar de ser un chaval normal que pilota coches a algo más tiene sus inconvenientes. De ahí que cuando se le pregunta qué es lo que más se tiene mitificado de la Fórmula Uno responda mirándose a sí mismo. “Ése es el problema, se genera un mito y detrás sólo hay un tipo normal que vive para su trabajo y que no está dispuesto a hacer, a pensar o a decir lo que a otros les parece que tiene que hacer, decir o pensar. No hay muchos secretos detrás de mí, solo muchas horas de dedicación y muchos años de trabajo. Ahora, cuando leo algunas cosas sobre mí, no me reconozco. Ése debe de ser el famoso mito”.
Pero la fama, cómo no, cuando se persigue y requiere, es por algo. Tiene su lado dulce, su cara bonita. La de Fernando es ser, con 25 años, el campeón del mundo. Lograr un triunfo así tan temprano podría haberle producido lo que los psicólogos conocen como vacío tras el éxito: se persigue algo y cuando se alcanza, la vida se ve vacía porque se ha perdido la meta. Pero a Alonso, al menos según dice, no le sucede. “Haber ganado es lo más importante que se puede lograr en mi profesión. Cada día estoy más orgulloso y supongo que cuando pasen los años aún lo estaré más”. ¿Y a partir de ahora? “Volver a ganar. En competición no hay más metas que las de conseguir nuevas victorias”.
Volver a ganar. Así de sencillo. Un año, otro año, y otro… Schumacher lleva haciéndolo ya bastante tiempo y se acerca a los 40 años. Fernando tiene 25. Pero ganar y ganar equivale también a fama y fama y a sus efectos secundarios. Esos que hacen que el sueño tenga una parte de pesadilla. No obstante, el sueño de Fernando Alonso no llegaba tan lejos. “Nunca me atreví a soñar con todo esto”, confiesa. Otro tema es ya creérselo o no.

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook

Comentarios recientes

No hay comentarios

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

SUMARIO Nº 273

Portada revista Man septiembre

Este mes podemos disfrutar de unas espectaculares fotos de Olivia Wilde, la médico de House que ha hecho suspirar a más de uno. Después de la resaca del Mundial, comienza la Liga y te traemos los fichajes clave de esta nueva temporada. Además, te traemos entrevistas de actualidad, reportajes, moda, belleza, chicas... ¿Te lo vas a perder?

Ver sumario ›

INFOCANALES

Lotería

Encuesta

Adictos a las redes sociales. ¿Eres un adicto a las redes sociales?

Lo más leído

Lo más valorado