Nacido en Bergara hace casi 23 años (los cumple el próximo 20 de mayo), a Yon le mostró el camino hacia la televisión su hermano mayor, Aitor Luna, al que vemos en un secundario en Los hombres de Paco. Se le presentó la oportunidad de hacer un casting para SMS y ahí que se plantó. La suerte estaba echada. Compartió rayos catódicos con Amaia Salamanca y Mario Casas. Y después vino El Internado, la popularidad, las entrevistas… y su debut en el cine con Mentiras y gordas, una película realizada por Alfonso Albacete y David Menkes por y para la nueva generación de actores televisivos.
Lo tuyo con la interpretación es cosa de familia, porque tu hermano Aitor también es actor…
La verdad es que en mi familia nadie se había dedicado a la interpretación, hasta que mi hermano dio el primer paso… Y yo le seguí.
Creo que fue como llegar y besar el santo. Te cogieron en el primer casting… ¿Suerte o talento?
Imagino que un poco de todo. Había mucha gente y muy buena. Para nada me podía imaginar que me escogieran a mí. ¡Era mi primer casting! Me sirvió para comprobar que no había nada imposible.
¿Habías hecho teatro en el cole, actuabas para tus amigos, o un día recibiste un ‘mensaje’ de que querías dedicarte a esto?
Fue por casualidad. Acompañé a mi hermano a Globomedia, conocí al director de casting Luis San Narciso y me quiso hacer una prueba para SMS.
Hablando del cole, ¿eras mal estudiante?
Normal, no di problemas de este tipo a mis padres. Es más, me llevo genial con ellos y siempre que pueden vienen a Madrid a verme, me acompañan a los estrenos… ¡Hasta se viene mi abuela!
Casi todos los actores de las dos series en las que has participado, SMS y El Internado, habéis pasado ya al cine. ¿Cómo ha sido la experiencia?
He aprendido muchísimo. Es totalmente distinto al trabajo diario en la serie. Y me ha encantado compartir rodaje con compañeros con los que empecé en SMS.
¿Qué es lo que más te ha sorprendido del cine?
Que requiere más tiempo y más preparación para cada toma, aunque en El Internado, al ser una serie muy complicada, cuidan mucho cada secuencia, tanto en la parte actoral como en la parte técnica.
Las dos series han sido éxitos importantes. ¿Cada vez se hace mejor tele en España?
Por supuesto. Afortunadamente hay productoras que cuidan mucho la ficción televisiva, como El Internado, que cada vez se parece más a lo que se hace fuera. De hecho, ya se están exportando las series nacionales.
Háblame de El Internado. ¿Qué supone Iván para ti?
Es un personaje con el que me divierto mucho. Me ha dado la oportunidad de trabajar en lo que me gusta y con él he crecido como actor y como persona.
Son casi tres años con el mismo personaje. ¿Llegas a empatizar con él?
No siempre. Hay que separar la realidad de la ficción. Aunque es cierto que Iván tiene cosas mías y yo debo haber aprendido de él.
Imagínate: hace años tus padres deciden enviarte a estudiar a un internado… ¿Cómo habrías reaccionado?
¡Mal! Pero no creo que se les haya pasado nunca por la cabeza.
En la serie tienes una relación muy especial con Blanca Suárez. ¿Qué tal os lleváis fuera de los platós?
Es una chica estupenda, nos llevamos muy bien y nos ayudamos. Todos los actores que trabajamos en El Internado nos llevamos genial.
¿Tenéis vida después de los rodajes? Es decir, ¿salís por ahí a tomar algo o no tenéis vidas paralelas?
No salgo mucho, prefiero quedarme en casa porque salgo agotado con tantas horas de grabación y tengo que estar muy descansado para el día siguiente. Y los fines de semana se los dedico a mi familia.
Empezáis ahora la quinta temporada… ¿Cuál es el secreto del éxito de la serie?
Su género… ¡el misterio!
¿Y a Ti qué te espera, cine, más tele, teatro…?
De todo un poco, tenemos algunos proyectos, pero hasta que no estén cerrados no puedo hablar de ellos. Ahora estoy concentrado en la quinta temporada de El Internado que va a traer muchas sorpresas. Iván va a dar mucho que hablar…